¿QUIÉN ERA BALZAC?

De él dijo Baroja “Es la pesadilla, el sueño de una noche de indigestión, la frialdad, la penetración, la estupidez, el delirio de grandeza, la quincalla, la estafa, el mal gusto. Por su fealdad, por su genio, por su inmoralidad, es el Dantón de la tinta de imprentaâ€
Balzac se llamaba realmente Balssa, pero su padre, un comerciante que hizo fortuna facilitando la intendencia a las tropas de Napoleón, lo cambió por el aristocrático Balzac.
Era un niño prodigio, gordo, apático y empollón. A pesar de ello fue expulsado del colegio por tener ideología bonapartista tras la derrota de Waterloo. La familia entonces se marchó al campo, al pueblo de donde eran originarios. Honorato se quedó en la capital dispuesto a triunfar como escritor. Escribió a destajo novelas por entregas de las del gusto de la época: relatos históricos que transcurren en ambientes aristocráticos y con grandes dosis de terror e impregnados de romanticismo. Lo que se llamaba novela gótica (que no piensen algunos jóvenes de hoy, amantes de la estética gótica. que han inventado una tendencia nueva)
Balzac era un escritor incansable pero no sabía administrar y como lo ganaba lo gastaba.
Después de la medianoche se sentaba a escribir unas dieciocho horas seguidas, aguantando a base de ingesta desmedidas de café puro. En tantas horas reventó más de un sillón. En política cambiaba de chaqueta con facilidad: de su bonapartismo pasó a defender la Monarquía reaccionaria de Carlos X, después acérrimo seguidor de la Monarquía de Julio para mas tarde hacerse tradicionalista o seguidor de los Borbones, según el sol que más le calentase.
Tenía una personalidad mezcla de grandeza, plebeyismo, esnobismo y ambición, todo ello bien retratado en el personaje principal de su obra La piel de zapa.
De él dijo Friedrich Engel: “Sin duda en política Balzac era legitimista; su gran obra es una perpetua elegía que deplora la descomposición irremediable de la alta sociedad: todas sus simpatías van a la clase condenada a desaparecer. Mas, pese a todo, su sátira no es nunca más hiriente, su ironía más amarga, que cuando hace precisamente actuar a los aristócratas, esos hombres y esas mujeres por los que sentía una simpatía tan profunda[…] Que Balzac se haya visto obligado a contrariar sus propias simpatías de clase y sus prejuicios políticos, que viera el fin de sus aristócratas queridos y que los haya descrito como no merecedores de mejor suerte […] lo considero uno de los grandes triunfos del realismo y una de las características más señaladas del viejo Balzacâ€
Cuando escribió La comedia humana se jactó de haber competido con el Registro Civil, y su título competía con Dante Alighieri. A la vez que escribía sus libros compraba tierras de labor e intentaba plantar piñas tropicales para vender en París fracasando ruinosamente, pero con el siguiente dinero que ganaba lo volvía a invertir en inverosímiles negocios. Se unió a la moda de la novela por entrega, el folletón, que surge entonces y llega a nuestros días.

Estudios de la cátedra de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza- Mainer JC