UNA VEZ ENVIUDADA, DOS VECES DESPRECIADA

Quién lea este artículo que no piense que le es algo ajeno, que no sea “extraño” a esta tragedia, que no piense “a mi no…” como instintivamente hace la persona sana ante la enferma. Desde EEUU a Japón, pasando por España, no hay ningún país donde la mujer haya alcanzado la igualdad completa. Pero mientras en los países desarrollados las mujeres se van apuntando victorias que mejoran su situación, en la India el tiempo parece haberse quedado paralizado siglos atrás.

Según Uma Chakravarty, sociólogo de la Universidad de Delhi, ser viuda en la India es sufrir "una muerte social".

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La raíz del problema reside en lo que los sociólogos hindúes denominan residencia "patrilocal" - costumbre de las novias hindúes a emparentar con las familias de sus prometidos, llegando a romper lazos en su mayoría con las suyas propias. En muchos casos, especialmente cuando quedan viudas tempranamente, la mujer queda a merced de sus parientes políticos, cuyo principal interés tras la muerte del marido es el librarse de tener que cargar con el sustento de la viuda.
La fe hindú tiene prohibido que las viudas vuelvan a casarse. Y eso, en las zonas rurales, donde vive la mayor parte de los mil millones de habitantes de India, es ley. La última vez que quemaron viva a una mujer en la pira funeraria de su marido fue en 1999. Ahora ya no las queman, simplemente las abandonan a su suerte y las estigmatizan obligándolas a vestir el sari blanco, a cortarse el pelo y a no llevar ningún adorno, nada que brille en sus dedos, en sus muñecas ni en su rostro. Tienen prohibido acercarse a cualquier festejo público, incluidos los casamientos. La razón es reprimir los deseos sexuales de la viuda, no sea que se vea tentada a traicionar a su difunto marido. Ahí está el origen, pero la marginación de las viudas tiene mucho que ver con la comodidad de una nueva India que emerge nutrida por la televisión y en busca de poseer, para lo cual es menester compartir menos.
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La preferencia de las familias indias por los hijos varones comienza desde el nacimiento y ha provocado millones de infanticidios de bebés niñas, al igual que sucede en China. Cuando crecen, las hijas suelen ser utilizadas para aumentar el estatus familiar con bodas arregladas entre familias y en las que las novias, por supuesto, nunca tienen derecho a elegir a sus parejas.La vida de la mujer que ha contraído matrimonio se pone al servicio del esposo y, si éste muere, la mujer pierde todos sus derechos. Mientras el hombre viudo puede volver a casarse y casi siempre cuenta con el apoyo de los hijos, las viudas deben permanecer de luto el resto de su vida. Aunque se hubieran casado siendo impúberes como Aduri Muni.

La tradición del mundo rural indio continúa siendo dar en matrimonio a las hijas cuanto antes y después esperar a que les llegue el primer periodo para enviarlas a la vivienda del marido. Cerca del 8% de las menores indias de entre 10 y 14 años están casadas y la cifra se eleva hasta el 50% cuando se considera a las adolescentes de entre 15 y 19 años.

Las mujeres, al enviudar, suelen desconocer que tienen derecho sobre las posesiones de sus maridos. Pero es que incluso las pocas que lo saben Si lo saben rara vez se atreven a reclamar tales derechos.