cuerpo-absorbido-dormitorio-cama-norteamericano-absorbido-~-clu093

En el ascensor, pulsó el botón del piso veinte de una de aquellas torres en la ciudad dormitorio. Abrió la puerta de su apartamento, dejó las llaves sobre la cómoda del recibidor.
Había tenido un mal día: noticias inquietantes sobre el curso de sus negocios; un amigo le había fallado; discutió por tercera vez en una semana con Cristina: su relación de pareja se tambaleaba.
Sintió el estómago encogido y como si le faltase aire en los pulmones. Era la primera vez que la palabra soledad, pugnaba en su desordenado monólogo interior. Abrió y cerró la nevera, varias veces, sin fijarse en lo que había dentro. No tenía ganas de cenar; Encendió el televisor, escuchó el informativo sin enterarse de las noticias. Su mente divagaba entre escenas y pensamientos fugaces:”Tengo que llamar a mi madre…” “El plazo de la hipoteca”… ”Hablaré con mi abogado, no me fío de éL…no me fÍó…"
Atravesó el pasillo hacia el dormitorio, entró en el baño, se puso las zapatillas, se pasó mecánicamente la mano por el pelo y se acarició la barba midiendo con la palma el rasurado de la mañana. No tenía sueño, ni ganas de leer. Abrió el correo electrónico y leyó comentarios a su último post. Se dio un paseo virtual por las bitácoras de los “amigos”, fue respondiendo y comentando.
Inmerso en aquel mundo paralelo se olvidó de su mundo real y de sus problemas. Se entretuvo asombrado ante noticias raras y curiosas de algunas bitácoras, leyendo verdades que la prensa oficial maquillaba, conociendo testimonios en primera persona de ciudadanos de otros países, relatos cortos, opiniones sobre mitología o literatura... Bromeó y hasta rió abiertamente, ante algún texto ocurrente.
Con una sonrisa en sus labios se fue a dormir pensando en sus amigos virtuales y desechando pensamientos sobre gente real diciéndose: “mañana será otro día”