

El jueves DM escucharé a Lidia Falcón y me firmará su último libro. Aquí en Valencia
JUEVES, DÍA 4 DE JUNIO A LAS 7,30 TARDE
PRESENTACIÓN LIBRO:
-UNA MUJER DE NUESTRO TIEMPO, de LIDIA FALCÓN
A cargo de .
-ROSA SOLBES, Periodista,
-PILAR DASÍ. Psicoanalista
-LIDIA FALCÓN, Autora
Transcribo una entrevista que le hizo la revista El Mundo: no estoy de acuerdo en todas sus tesis pero sí en algunas. Aquí queda abierto un debate: ¿que pensais?
LIDIA FALCÓN QUE PARA MUCHOS ES simplemente la feminista (porque feministas hay muchas, pero la feminista, en singular, sólo puede ser ella), tiene una vida desbordante y llena de sorpresas que asoma espontáneamente a la conversación. No lo puede reprimir, y el interlocutor, o la interlocutora (qué difícil resulta el manejo gramatical de los géneros estando frente a Lidia), lo agradece. Con ella se empieza hablando de su obra y se termina hablando de su vida. Contundente, huracanada, lista, lo que más llama la atención de esta mujer es su constante ejercicio de la sinceridad. No lo digo por decir. A los 65 años es difícil mantener la franqueza de una adolescente y no sentirse rehén de nada ni de nadie. Se trata de una actitud tan inusual como envidiable. Y es que Lidia no se muerde la lengua ni contiene ningún gesto. Así, de la misma manera que frunce el ceño cuando le preguntas por Almodóvar, también dispara libremente el verbo para hablar de los hombres de su vida.
Hija de un líder comunista, nieta de anarquistas, fundó el Partido Feminista de España y conoció la cárcel por sus actividades contra el régimen de Franco. Hoy sigue en la brecha, repitiendo lo que tantas veces ha proclamado en los foros del mundo. Tiene un rostro exuberante, abultado, una melena pelirroja que suele acompañar con salcillos largos, y una manifiesta querencia por los sombreros. Parece como si de un momento a otro fuera a arrancarse con una copla. Realmente da el tipo de rompe y rasga.
Pregunta.-¿Cuántas veces le han dicho eso de que "el feminismo ya no es lo que era"?
Respuesta.-Muchas. Esta mañana, sin ir más lejos.
P.-¿Y tiene una frase manufacturada para responder?
R.-No, pero es de cajón. El feminismo es un movimiento de liberación y de lucha contra las injusticias, y yo digo: si se han acabado las injusticias, que venga Dios y lo vea.
P.-Las cosas han mejorado mucho en estos últimos 20 años, eso no puede negarlo...
R.-Hemos avanzado, indudablemente. El movimiento feminista tuvo en nuestro país un gran vigor durante los años 70 y principios de los 80 porque había que luchar contra la legislación fascista y sacar de la nada los cimientos del Estado de bienestar. Hemos pasado 40 años sin subsidio de paro, sin protección para las mujeres maltratadas, sin anticonceptivos y sin aborto. En un principio fuimos nosotras las que prestamos esos servicios: teníamos abogadas, psicólogas, asistentes sociales y hasta tramitábamos viajes a Londres y a Amsterdam para abortar. Con el tiempo se ha conseguido que esto lo asuma en parte el Estado, las autonomías y los ayuntamientos. Así que un plantel importante de esas mujeres que prestaban servicios en el movimiento feminista se han convertido en funcionarias, y ya sabemos que el funcionariado es la antítesis del movimiento subversivo.
P.-Pare un momento, no se embale: ¿está diciendo que las feministas se han adocenado?
R.-Muchas sí. Otras se han instalado en los partidos políticos. En los 70 las mujeres luchadoras estaban en el feminismo, y en los 80 dieron el paso a los partidos, con lo cual el movimiento quedó bastante descapitalizado. Eso por lo que respecta a las mujeres políticas, pero podría hablarle también de las escritoras. En aquellos años todas las escritoras empezaron en la revista Vindicación Feminista, y poco a poco fueron entrando en los grandes medios de comunicación. Antes eran chicas rabiosas contra el sistema, pero ahora ya no rabian porque se han situado.
P.-O sea, que sólo queda usted.
R.-Soy una testaruda única. En efecto, de mi edad ya no hay casi nadie.
P.-Los partidos no arriman el hombro al feminismo.
R.-Nosotras hemos conseguido llevar el feminismo a la política, que es un salto cualitativo importante. Hemos unido diversas maneras de entender el feminismo en un proyecto para llegar a las instituciones a través de elecciones. Esto no se había hecho nunca, y el primer paso ha sido Europa. Pero los partidos políticos, efectivamente, viven de espaldas al feminismo. Recuerdo que en un Congreso invitamos a muchas mujeres de partidos políticos y todas contaron la misma historia: que habían sido marginadas, que dentro les habían impedido promocionarse y que incluso habían sido acosadas sexualmente.
P.-También existe cierta involución en la sociedad. Ahora, más que en décadas anteriores, la prioridad de muchas chicas jóvenes es tener novio y casarse.
P.-También existe cierta involución en la sociedad. Ahora, más que en décadas anteriores, la prioridad de muchas chicas jóvenes es tener novio y casarse.
R.-Por la iglesia, sí, y luego dar un banquete monstruoso, de tres millones de pesetas. Ha habido una involución de valores y de objetivos en la sociedad durante los horribles 80, como yo les llamo. Somos el país de Europa que menos ahorra. La gente se compra un piso y lo llena enseguida de oros, aunque sean falsos. Y compra también coches que gastan espantosamente, y horteradas enormes, pero luego no consume libros, ni ópera, ni nada constructivo. Todo esto va acompañado por una fuerte ofensiva de la ideología dominante para que haya cosas que no se derrumben. La familia, por ejemplo. Quieren afianzar la familia, refugio de los parados, de la drogadicción, de la falta de objetivos y de ideales. Hoy la gente se aferra al pisito y a la familia, pero no tiene hijos. Nuestra tasa de natalidad es la más baja de Europa. Desde que les dimos anticonceptivos y aborto, las mujeres decidieron que los niños, para su padre. Pero los padres tampoco quieren, claro. El mensaje que más ha calado en la sociedad es el dinero. Hay que ganar dinero. Eso se repite desde que cayó el muro de Berlín. Mire, hay un momento que para mí es muy significativo: cuando los Reyes se vistieron de guapos para respaldar a Mario Conde el día que lo invistieron doctor honoris causa. Nunca se me olvidará aquel horrible discurso.
P.-No sé dónde quiere llegar, Lidia...
R.-Resúmalo así: tengo una repugnancia espantosa por esta etapa de la vida que me ha tocado vivir.
P.-Hablemos de los hombres, si no le importa.
R.-Hablando de las mujeres estamos hablando de los hombres.
P.-¿Qué le sugieren esas parejas asimétricas compuestas por señor mayor-chica joven?
R.-Es curioso lo que les sucede a los hombres: algunos hasta llegan a creer que las prostitutas se acuestan con ellos por placer. Cosas de la mitología masculina. Piensan que siendo viejos, tontos y feos, pueden enamorar a cualquier jovencita. Lo de Rodríguez Menéndez es un caso ejemplar.
P.-¿Qué cuenta de Carrillo?
R.-Él tenía la consigna de aliarse con la Democracia Cristiana si quería ser un día ministro, con lo cual los militantes del partido tomaban copas con los fiscales del Tribunal de Orden Público y compadreaban con ellos...
http://www.amecopress.net/spip.php?article120